viernes, 26 de julio de 2013

¿Por qué estudiar online? Ventajas del e-learning

La fiebre del e-learning que estamos viviendo en los últimos años tiene sus razones de ser. Esta modalidad de formación ofrece muchas ventajas tanto a particulares como a empresas, y por sus características se adecua perfectamente a las circunstancias en las que vivimos actualmente. Muchos profesionales quieren continuar formándose para adaptarse a los retos de los nuevos mercados, pero no disponen del tiempo o de los recursos económicos necesarios para asistir a un curso presencial ¡Ahora sí que entendemos el éxito del e-learning! A continuación, te numeramos las razones principales por las que creemos que estudiar online es una buena elección:

Flexibilidad

Históricamente, una de las barreras principales a la hora de estudiar era la barrera espacio-temporal. Es decir, la imposibilidad de estar en el lugar donde se imparte la docencia en ese justo instante. Una persona que no vive en la ciudad en la que se imparte la docencia tiene una barrera espacial. Mientras que otra que trabaja en jornada completa tiene una barrera temporal. El e-learning ha roto con esas barreras creando un espacio virtual que funciona a forma de aula pero con autonomía.

Comodidad

Esta facilidad logística hace que el alumno no gaste tiempo ni energías en procesos que no se centren en la adquisición de conocimientos. Dicho llanamente, esta modalidad de formación va al grano y ofrece menos pérdidas de tiempo.

Compatibilidad con otras actividades

La educación online permite al alumno dedicarse a otras cosas a la vez que formarse. No tiene porque verse afectada su jornada laboral ni de ocio. La autonomía ofrecida permite que cada cual se organice como quiera.

Reducción del tiempo empleado

Debido a lo anteriormente comentado el alumno adquiere conocimientos de manera más rápida. Varios estudios han demostrado que los tiempos de aprendizaje pueden disminuir en un 40-60% respecto a modalidades presenciales.

Acceso universal

No se necesita gran cosa para poder cursar un módulo de e-learning. Un ordenador y una conexión a internet son suficientes para “asistir a clase”. La formación online ayuda sin duda a que la educación se democratice, poniéndola al alcance de todo el mundo.

Mayor retención

Varios estudios afirman que los conocimientos se retienen un 25% más en procesos de e-learning que siguiendo métodos presenciales convencionales. Posiblemente, el factor de auto aprendizaje y autodisciplina hacen que el alumno tome parte más activa en el proceso, acelerando así la asimilación de conceptos.

Facilidades económicas

El coste de los cursos online suele ser entorno a un 30% más barato que los presenciales. Nos encontramos ante un nuevo factor de democratización. Además, según la revista Training, el 66% del presupuesto que una empresa invierte en la formación de sus empleados es gastado en conceptos de transporte y alojamientos vinculados al lugar físico en el que se imparte la educación. Este gasto se ve completamente eliminado en el caso de los cursos de e-learning.

Modelo colaborativo

La información puede ser actualizada y modificada al instante. Al igual que las aportaciones que los alumnos o profesores hagan en los canales de comunicación. Gracias a este feedback, los alumnos adoptan un papel más activo y dejan de ser meros receptores de información. Mediante las herramientas de e-learning que facilitan la participación del alumno (foros, chats, correos…) éstos generan flujos de información que pueden ser tan o más importantes que los generados por el profesor. Hasta ahora el profesor generaba los contenidos que los alumnos deberían asimilar. Con la educación online los contenidos son generados por todos los participantes, enriqueciendo de manera considerable el proceso de formación.

Tratamiento personalizado

Cada alumno cuenta con su propio perfil o ficha. También tiene a su disposición varias herramientas que le permiten identificarse y estar en interacción constante con su profesor (u otros alumnos).

Evaluación continua

Las herramientas y plataformas de e-learning facilitan la evaluación continua de la actividad del alumno. A diferencia de los cursos a distancia convencionales, los cursos online permiten monitorizar detalladamente el proceso de aprendizaje. Esta facilidad de seguimiento no sólo se emplea por parte de los docentes, sino que también se pueden ver beneficiadas las empresas. Al implantar cursos de e-learning en las empresas, éstas tienen la posibilidad de hacer un seguimiento detallado y general de cada uno de los empleados y su proceso de aprendizaje; cantidad de conexiones, última vez en la que se conectó, materiales utilizados, grado de satisfacción con la formación, etc.
¿Te faltan o sobran razones? ¡Cuéntanos qué ventajas o desventajas le encontraste tú!

Artículo de Markos Goikolea


El nivel de conocimiento de idiomas en los procesos de selección, a análisis

Estudio realizado por Speexx
 
El estudio realizado por Speexx tiene como objetivo conocer cuál es el nivel de dominio de un idioma extranjero que actualmente solicitan las compañías en sus ofertas de trabajo, en concreto para los departamentos de Recursos Humanos. Para ello, se ha centrado en empresas que publican ofertas para Madrid y ha analizado qué porcentaje de ellos solicitan que el nivel los candidatos se adecue al Marco Común Europeo de Referencia (MCER).

EL MCER
El MCER define seis niveles de competencia bien definidos, partiendo desde usuarios básicos hasta casi hablantes nativos de la lengua. Este marco ha sido desarrollado por el Consejo de Europa con el propósito de medir las capacidades lingüísticas en lengua extranjera de una forma eficiente, en una escala válida para todos los idiomas de Europa. Se describen, de forma exhaustiva las competencias necesarias para la comunicación, el conocimiento y las habilidades correspondientes, así como las situaciones y ámbitos de la comunicación.

El MCER es de particular interés para las organizaciones multinacionales, así como para los formadores y en general todos los involucrados en la enseñanza y evaluación de idiomas. Facilita una definición clara de la enseñanza, los objetivos y la metodología, y proporciona las herramientas necesarias para la evaluación de las competencias.

Presencia mínima del MCER en las ofertas de empleo


En este estudio, Speexx España ha analizado las ofertas de empleo relacionadas con los departamentos de Recursos Humanos en Madrid en tres de los portales de empleo más representativos en nuestro país. Analizando cada uno de ellos, los datos obtenidos tienen una cierta similitud, tanto en el número de ofertas como en las condiciones que se solicitan a los candidatos.

El total de la muestra analizada supera las 200 ofertas en las que se solicitan profesionales para cubrir distintos puestos en el área de Recursos Humanos. Aunque en todas las ofertas se requiere que el nivel del idioma solicitado sea alto, muy alto e incluso que el candidato sea bilingüe, resulta significativo que tan solo el 14% de las ofertas contempla que los conocimientos de los candidatos se ajusten al MCER.

Desde el punto de vista de las organizaciones, que aparentemente, se podría decir que todavía hay empresas que desconocen el MCER y sus ventajas a la hora de identificar el conocimiento del idioma de un candidato. Sin embargo, si hablamos de grandes empresas, parece claro que los departamentos de selección pretenden así adaptarse al vocabulario utilizado por los candidatos, considerando que en su mayoría desconocen el MCER.

Desde el punto de vista del candidato, si bien hay desconocimiento del sistema por parte de una buena parte de ellos, cabe señalar que para los perfiles universitarios, el MCER empieza a no ser tan desconocido gracias al plan Bolonia. El nuevo Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) exigirá que los alumnos hablen una segunda lengua (nivel B1) para obtener los nuevos títulos de grado. Por supuesto, en el caso de España, esto supone un reto, si tenemos en cuenta la presencia de los idiomas en los planes educativos.

El idioma más demandado, el inglés


De las 200 ofertas analizadas, 104, es decir un 49,7%, requieren que el candidato tenga conocimiento de idiomas y en concreto, en el 98% de los casos el idioma requerido es el inglés. Sólo en cuatro de los casos el idioma solicitado ha sido el francés y en una de ellas el alemán. Se confirma entonces que, si bien otros idiomas como el alemán o el chino cuentan con una mayor demanda, el inglés sigue siendo el idioma común de los negocios.

En cuanto al nivel de los conocimientos, en todas las ofertas analizadas se solicita un nivel de medio a alto para todos los puestos y en algunos de ellos la condición es que el candidato sea bilingüe. Es decir, el nivel exigido estaría entre los niveles B1 y C2 del MCER, debido sobre todo al fuerte proceso de internacionalización de las empresas.

Conclusiones

Del análisis de todos estos datos se desprende que en nuestro país el conocimiento de un idioma a la hora de optar a un puesto de trabajo en el departamento de RRHH de una organización, es un requisito importante e incluso imprescindible en algunos casos.
El hecho de que exista un gran número de ofertas de empleo fuera de nuestras fronteras y en el que muchas empresas estén inmersas en un proceso de internacionalización, nos hace concluir que el uso de la terminología del MCER se incrementará tanto por parte de las empresas como de los candidatos. Y que denominaciones un tanto vagas o subjetivas como “nivel medio alto”, o “avanzado” irán desapareciendo para ser utilizadas denominaciones mucho más medibles y objetivas.

Artículo de RRHH Digital (30-05-2013) 

Dónde y cómo crear empleo: Los grandes nichos de empleo futuro son sanidad, educación, dependencia y las TIC

Se puede crear empleo, si se quiere. ¿Dónde? En cualquier sector, incluso los más tradicionales, miren sino empresas españolas como Inditex y Mercadona.
Pero los grandes nichos de empleo futuro son los servicios sociales (sanidad, educación y dependencia) y las tecnologías de información y comunicación (TIC), sobre todo el mundo digital, que todo lo atraviesa, todo lo revoluciona, y se configura como un mundo en sí mismo: también para el empleo.
La gente busca empleo a través de las redes sociales, en buena parte sustitutas de la familia y amigos directos en este afán. Muchas de las nuevas empresas nacidas bajo el designio del autoempleo se crean en la Red, desde la Red y para la Red.
Sabemos por la estadística que Europa gasta más en TIC que en el conjunto de hierros, automóviles, barcos y aviones, como nos advirtió hace tiempo Joan Majó (Luz al fin al del túnel, RBA, Barcelona, 2011). Y que las TIC son el sector que genera más empleo nuevo.
Prevemos que desde 2006 hasta 2020 se habrán creado en la UE unos 20 millones de empleos netos, sobre todo cualificados, aparte de los 85 millones para la sustitución de vacantes, según las mejores proyecciones (Future skill needs in Europe, focus on 2020). Esos 20 millones incluyen pérdidas de empleo en agricultura y manufacturas, y aumentos en los servicios (sobre todo en los vinculados a la industria) que supondrán tres cuartos del empleo europeo para final de década. Entre medio millón y un millón de empleos en las TIC quedarán sin cubrir.
De modo que las TIC siguen constituyendo un gran nicho de empleo. No el único. Pero quizá el clave. La necesidad empuja. En España hay una brecha digital enorme entre grandes y pequeños. Así, solo un 34% de las microempresas del sector transporte disponen de Internet, frente al 97% de las grandes, y solo el 75% de los pequeños hoteles tiene página web, frente al 95% de los grandes (Informe ePyme 2012, www.fundetec.es).
Hay, pues, mucho por hacer. El reciente Programa Nacional de Reformas (segunda versión) del Gobierno busca aumentar en un punto la participación de España en el Programa Marco europeo de I+D, que supondría duplicar el dinero recibido de la UE por ese concepto hasta 5.369 millones, gracias a que el nuevo presupuesto de los Veintisiete es en esto algo más futurista que en el resto. Bien. Pero el Gobierno se propone un buen fin, pero inconcreto, para aumentar los empleos en la Red: Promover la inclusión y alfabetización digital y la formación de nuevos profesionales TIC (página 71 del programa). ¿Cómo? Silencio absoluto.
Pues aquí van un par de ideas-regalo al Gobierno, para beneficio de nuestros parados. Multiplique (por ejemplo, por 10) el nivel de ayuda al capital (créditos blandos, capital riesgo) de las iniciativas que lanzan los jóvenes emprendedores. Las presta con bastante eficacia la Empresa Nacional de Innovación (ENISA, creada en 1982), del Ministerio de Industria: por favor, esa, no la cierren.
Y multiplique, digamos por 100, los cerca de 1.000 alumnos adiestrados al año por las 10 mejores escuelas privadas de TIC, en programación, contenidos y ebusiness, y también las universitarias: las matrículas de sus másteres cuestan desde unos 10.000 euros, que se los pagan los que se lo pueden pagar. Una masiva política de becas públicas de cofinanciación podría fabricar al año 100.000 jóvenes profesionales innovadores, despiertos y dispuestos a crear todo tipo de proyectos, también empresas lucrativas. Con 1.000 millones de euros anuales (el coste de las inútiles y caciquiles diputaciones, insistamos) bastaría para una primera fase.

Artículo de Xavier Vidal-Folch (El País, 09 de Mayo de 2013)